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Introducción

Autor: Francisco Barrios Marco
Fisioterapeuta.
Instructor en Técnicas de Relajación.

Con el entrenamiento en relajación podemos conseguir controlar el propio nivel de activación.

En muchas ocasiones las actividades de la vida cotidiana nos superan, debemos atender a demasiadas exigencias a la vez, y nuestra capacidad de respuesta se ve rebasada por el incremento de demandas que desde el exterior se nos realiza. La continua y persistente solicitud de nuestra atención acaba logrando que la capacidad de respuesta disminuya hasta resultar inadecuada.

Cada persona convive bien con cierto nivel de estrés, por encima de ese límite la sensación de inseguridad, nerviosismo, angustia incluso, impiden el funcionamiento correcto  de mis capacidades intelectuales, emocionales y físicas, llegando a producirse un deterioro en las mismas capaz de afectar profundamente a la salud física y mental..

Conocemos que las cualidades físicas pueden ser entrenadas, se puede ganar fácilmente fuerza y resistencia con un entrenamiento adecuado. De igual forma se puede aprender con facilidad a disminuir el nivel de descarga motora sobre los músculos, es posible relajar la musculatura que permanece tensa debido al estrés, generando además de un gasto inútil de energía toda una serie de desechos orgánicos que supondrán un trabajo extra a los órganos internos encargados de procesarlos.

Vemos pues que el estrés al mismo tiempo que reduce nuestro nivel energético, impide la recuperación, ya que nuestro sistema metabólico no descansa ni en el momento reservado para ello, los músculos  contracturados siguen perdiendo energía por la noche cuando deberían descansar, y no es extraño que muchas personas se levanten ya por las mañanas agotadas teniendo que enfrentarse aún así a un duro día de trabajo.

El entrenamiento en relajación produce desde los primeros intentos una sensación intensa de descanso, favoreciendo el sueño y facilitando la recuperación orgánica general, tiene además la ventaja, con respecto a otras medidas (químicas por ejemplo) , de que una vez aprendida la o las técnicas adecuadas no son precisos más recursos externos.

Con el entrenamiento de relajación a prendemos a modificar la respuesta orgánica de nuestro cuerpo respecto a las solicitudes externas que sobre el se realizan, aprendemos a responder fisiológicamente con calma en lugar de estrés.

Reaccionar frente a los estímulos que significan un peligro es algo normal y necesario, nuestro cuerpo reacciona frente al peligro incrementando la activación del funcionamiento del Sistema nervioso simpático, que nos prepara para luchar o huir frente a una agresión externa.

La respuesta de alarma es un mecanismo de adaptación, la evolución nos ha dotado de un medio de respuesta automático frente a las modificaciones externas que nos puedan suponer un riesgo, gracias a su buen funcionamiento estamos hoy aquí, en el pasado ha demostrado su validez.

Hoy en día el tipo de agresión es mucho más complejo que en el pasado. Frente a un animal que nos agrede aparece una respuesta ante la que estamos preparados evolutivamente: luchar o huir, en nuestra vida cotidiana aparecen innumerables ocasiones en las que se produce un estado de alarma y no podemos hacer ni una cosa ni otra, sin embargo las substancias que nos preparaban para luchar o huir ya se han vertido a la sangre, la adrenalina y noradrelanina ya están acelerando la frecuencia cardiaca, tensando nuestros músculos, aumentando nuestra respiración, vertiendo energía (en forma de lípidos) a la sangre, y vertiendo factores de coagulación (vienen bien si te haces una herida al luchar o huir). Y todo esto sucede siempre que por un motivo u otro se produce una reacción de alarma. Si tenemos en cuenta que a cuantas más reacciones de alarma se somete el cuerpo este tiende a responder cada vez más ante un estímulo menor podremos comprender el nivel de esfuerzo a que se somete un cuerpo que ha aprendido a reaccionar de forma inadecuada al estrés. Ya se reacciona de forma desmesurada ante cualquier estímulo, por pequeño que sea.

En condiciones normales cuando la agresión o amenaza finalizan disminuye la respuesta de estrés y todo el sistema recupera el equilibrio.

Podemos decir que el cuerpo sometido a niveles elevados de estrés debería funcionar como una pelota sometida a un impacto contra el suelo, se deforma, se adapta al esfuerzo requerido y poco después tras el impacto recupera la forma original, a esta propiedad en física se le denomina resiliencia,  es la capacidad que tienen los objetos de recuperar su forma  original tras ser sometidos a fuerzas que los deforman. Si un jarrón de cerámica cae contra el suelo se destroza en mil pedazos, su escasa resiliencia es responsable del desorden en que se encuentra ahora.

Los seres humanos poseen una notable capacidad de adaptación, notable que no infinita, ello quiere decir que todo el mundo se encuentra en algún lugar entre la capacidad de adaptarse ante las presiones que tiene una pelota y un jarrón. Nadie se rompe ante un solo y ligero  impacto, pero cada impacto parece disminuir la capacidad de adaptación al siguiente y así de forma progresiva. Es como si la elástica pelota se fuera transformando poco a poco en una de vidrio, tan lentamente que nadie se da cuenta.

Pelota      -------------------------------          Jarrón         

El simple paso del tiempo parece convertir a la adaptable pelota en frágil jarrón. Sucede sin desearlo, sin planificarlo; sin embargo el proceso no es irreversible ya que podemos invertir el suceso y dotarnos de una capacidad de adaptación que nos permita retroceder en el tiempo, en cierta forma rejuvenecer . Esto solo puede lograrse a través de la comprensión de los fenómenos que intervienen en el proceso de tensión y en la acción práctica de las técnicas de relajación adecuadas.

Apenas tenemos conciencia del esfuerzo que realizan constantemente nuestros músculos antigravitatorios, por ejemplo apenas sentimos el esfuerzo que hacemos al caminar  desplazando todo nuestro peso, lo mismo acaba sucediendo con la tensión muscular cuyo origen es el estrés, poco a poco se deja de sentir la tensión hasta que se vuelve insoportable y reaparece la sensación, es por ello que las técnicas de relajación se orientan en gran medida al desarrollo de la sensación corporal, a la vuelta al cuerpo, como un medio para afinarlo.

Volver a prestar atención al cuerpo es en cierta forma habitarlo de nuevo, bajar del pedestal de la cabeza y de la visión como único sentido al que atender y descender hacia el cuerpo, volver a lo orgánico, a la sensación. Es así cuando se pueden volver a percibir las tensiones que se acumulan en el cuerpo y es asi tras sentirlas cuando se pueden aflojar. Es más, el dolor, la tensión generan estados emocionales y modelos de pensamiento que  producen más estrés y el proceso llega un momento en que se retroalimenta y apenas precisa un estímulo externo para que se produzca una reacción desmedida en relación con el agente estresor.

El estrés es una estrategia  evolutivamente no estable,  y resulta ser altamente inestable en algunos caso muy concretos:

1.- Respuesta excesiva ante estímulos mínimos, que en absoluto  suponen una amenaza, con el paso del tiempo son capaces de generar fobias y patologías cuyo origen es la ansiedad percibida.

2.- Respuesta excesiva debido al exceso de tiempo en que se ha de soportar un estado de tensión. Característica del estrés laboral.

La Relajación es una estrategia evolutivamente estable, nos permite reconocer la tensión excesiva, permite conocer que grupo de músculos están hiperactivados y nos enseña a aflojarlos, supone un ahorro del gasto energético, favoreciendo al mismo tiempo los procesos de recuperación tras los esfuerzos. La Relajación nos permite retomar el control, y lo logra de una manera extremadamente agradable, desde la calma, desde el principio la práctica de la relajación es una experiencia grata y caso de no ser así no se debe continuar, es una condición indispensable para su practica. Después poco a poco, sin pretenderlo siquiera esa sensación de calma parece extenderse a la vida cotidiana, de tal forma que lo que antes hacia con tensión ahora veo que puede hacerse desde la calma, y con menos cansancio.

Las condiciones iniciales para la práctica de la relajación son muy sencillas, básicamente se necesita un espacio en silencio en el que no hayan interrupciones, limpio y con una temperatura agradable, si voy a realizar el ejercicio con un CD necesitaré el equipo para escucharlo, para comenzar es mejor realizar los ejercicios de relajación estando tumbados sobre una colchoneta, más adelante podremos hacerlo sentados, de pie, en cualquier lugar, incluso en mitad de una competición deportiva. Conforme se avanza en la práctica resulta más fácil percibir las agradables sensaciones internas que acompañan al estado de relajación, al igual que las personas entrenadas en el estrés perciben cada vez con más facilidad las sensaciones desagradables que produce.

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